Não, eu não estou exagerando. É racismo

Não, eu não estou exagerando. É racismo

Conversava com uma pessoa branca sobre o desafio que é sair para comer fora.

Comentava que desde a mesa que nos é oferecida, a impertinência do atendimento, a demora na chegada do pedido todo o tempo, muitas de nós pessoas negras temos que nos manter vigilantes: Atentas ao tratamento que receberemos, em alerta para estabelecermos a reação, reclamar nosso direito de receber o bom tratamento que recebem todos os demais clientes.

A pessoa branca duvidava: Ai, será que é isso mesmo? 

Eu respondia, sim é verdade.

Mas você não ´tá fazendo drama? Você não tá exagerando? Isso pode acontecer com qualquer pessoa, “a gente” no Brasil é ruim de serviço mesmo, falta qualificação….Eu mesma passo por isso, me estresso.

Essa é apenas umas das conversas que se desenvolvem entre pessoas que não apenas não tem a sensibilidade para perceber a violência racista como minimizam relatos de quem é violentada e assim exerce o racismo.

Existe uma brutal diferença entre ser mau atendida porque temos um problema no processo de formação profissional e ser mau atendida porque na sociedade racista ser pessoa negra é ser lida como alguém que tem menos importância.

É muito perverso e violentamente racista duvidar disso. É profundamente desonesto gerar uma falsa simetria entre o que passa uma pessoa branca num episódio de mau atendimento e uma pessoa negra que sofre racismo em estabelecimentos comerciais.

Num atendimento racista o que está sendo operada é a noção de certeza da inferioridade da pessoa negra: Sendo alguém inferior não preciso ter cuidado, atenção respeito com essa pessoa: qualquer coisa serve.

Uma outra noção operada é a de que pessoas negras não deveriam ocupar determinados espaços. O estranhamento com a pessoa estar na condição de cliente, consumidora, usuária do serviço ao invés de estar para servir é assumida a partir de perguntas como: você não é o garçom?  Ah, quanto custa essa xxx? Limpe aqui esse suco que derramou…Essas perguntas  são a expressão mais concreta do desejo de retirar a pessoa negra desse espaço de devolvê-la a uma condição de subalternidade;

Essa é a diferença, pessoas brancas podem lidar com serviço ruim –para aproveitar a expressão já citada- mas sua presença nos espaços jamais será questionada ou jamais lidaram com tentativas de retirá-las desses espaços. Porque isso é um conteúdo da vida das pessoas negras. Isso é conteúdo de racismo.

Somos nós, mulheres e homens negros quem lidamos com esse conteúdo desde os nossos primeiros momentos nessa terra, eu penso que é praticamente impossível que exista uma pessoa negra no Brasil que não tenha sofrido com o racismo- podem haver pessoas que talvez não tenham percebido como violência racista, ou a tenham naturalizado-, essa é uma vivência das mais exaustivas: Imagine o que significa lidar com esse tipo de situação quando se está saindo para espairecer? Quando se busca atendimento num hospital – uma amiga me confidenciou que seu marido ao dar entrada na emergência de um hospital foi o tempo todo ostensivamente observado pelo homem que fazia a segurança.- Quando se entra numa loja…É exaustivo, nos coloca em alerta, nos faz muitas vezes perder a leveza dos momentos felizes, a praticidade e traz mais dor a situações difíceis.

Não é exagero. Todas nós pessoas negras sabemos disso e somos constantemente acusadas de ver racismo em tudo. E a verdade é que sim, nós pessoas negras vemos o racismo em tudo, porque infelizmente, o racismo está por todos os lados.

Não é exagero, é racismo.

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2 comentários em “Não, eu não estou exagerando. É racismo

  1. Negro es sinónimo de fealdad que debe ser erradicado, según los Afros descendientes en Venezuela

    Por Brunilde Palacios y Antonio José Guevara
    Prensa Alternativa y Comunitaria EL NEGRERO

    Esta década en la que vivimos en Venezuela, se ha visto particularmente definidos por una tendencia de defender y destacar quiénes somos, cómo somos, de dónde venimos y por qué somos los seres que decimos ser…, convirtiéndose en una tendencia hermosa que ha venido calando con fuerza, en cada uno de los venezolanos y venezolanas que nos caracterizamos por poseer una piel negra u oscura, puesto que ha creado un debate muy interesante y de alto cuño en el país.

    La cultura negra venezolana, es la principal representante de esta tendencia, que aunque desde siempre ha existido, no es sino hasta ahora que la vemos resurgir con fuerza convirtiéndose en la voz de quiénes somos y de dónde vinimos, porque hemos decidido convertirnos en voceros de este movimiento y los accionantes de esta tendencia que permaneció en la oscuridad durante muchas centurias, a partir de sus rasgos más característicos y por otro lado, porque nos permitió romper esas posturas que nos mantuvo oscurecidos durante mucho tiempo, donde quienes integramos o formamos parte de sus imaginarios hemos tenido que poner en boga y enfrentar esos cánones impuestos y heredados, donde todo lo que tenga que ver con el negro es sinónimo de descuido, fealdad, es un color que debe ser tratado como algo a ser eliminado o erradicado, sin darnos cuenta, que debemos aceptarnos como somos; ya que nuestros cuerpos exudan belleza, brillo y fortaleza, puesto que tenemos que reconocer que nuestro fenotipo expresa libertad e Identidad y por ello se ha convertido en nuestra bandera o mejor carta de presentación, puesto que nos ayudará a aceptarnos para conseguir esa armonía interna que tanto necesitamos y que se presenta como una alternativa de confrontación contra quienes en Venezuela siguen tratándonos como un color y no como una identidad americana.
    No es mentira que la conquista española, la esclavización y el desarraigo de millones de personas caracterizadas como negras que fueron traídas a América y Europa (no como seres inteligentes), dejo una huella muy dura en la psique de estas poblaciones que no le quedo más alternativa que imitar a los europeos o a la cultura de quienes los esclavizaron (los negreros europeos), producto de las inhumanas condiciones en que fueron transportados a través de los diferentes navíos negreros, la colonización, la evangelización impuesta y asesinato de los nativos, así como de las personas negras traficadas y esclavizadas, son temas que han dejado herencias de riqueza para pocos y de pobreza para muchos a lo largo y ancho del mundo. Curiosamente, en Europa no se quiere hablar del pasado, alegando que fue hace mucho y que tampoco son los mismos españoles de aquel entonces. No se quiere debatir sobre las consecuencias malas, sin embargo…, no dudan en disfrutar (esos mismos que no estaban en la España de Colón), de las riquezas y privilegios generados en aquel entonces, que existen y resisten hasta hoy en la Europa contemporánea.
    No se trata solamente del desahogo de personas que fueron desarraigadas o esclavizadas por negreros africanos y por negreros europeos. No!, son hechos que se han transformado en históricos, estadísticos, artísticos, geográficos, económicos y sociales que no justifican tal expansión (bajo fuerza, obligadas) de la lengua y la cultura hispanas en detrimento de las lenguas, culturas y religiones de los pueblos originarios y de los desarraigados africanos…, puesto que ya ha pasado la hora de que los países colonizadores protagonicen acciones serias de reparación de los más de cuatrocientos años de explotación en África y en las Américas…, la cual pasa por la educación, por supuesto, pero no nos ilusionemos con que ese sea el único y principal medio.
    El pensamiento colonizador está afincado de manera sistemática e institucionalizado. La educación, formal e informal, pasa por muchos sectores pero principalmente por las instituciones llamadas Escuela y Familia. Si la educación sigue siendo racista, excluyente, discriminadora y negligente con la otra parte de la historia, no nos creamos que la solución sea la educación y la familia que siguen siendo administradas bajo la lógica blanca, neocolonialista y patriarcal (Véase que en Venezuela, los venezolanos y venezolanas de color oscuro representan el 52 por ciento del total de la población. Censo de Habita y Vivienda realizado en el 2011, por el INE) .
    Tenemos que reconocer que los daños causados por el proceso de colonización están reverberando hasta los días actuales; y no, no son conmemorables. Esos daños son tan graves, abstractos, aceptados social y sistemáticamente, en el que se puede notar…, por ejemplo, para no tener trabas en una selección laboral, nos alisamos el pelo para parecernos a los colonizadores en lugar de fortalecer nuestra identidad. Heridas que nos hacen valorar más la cultura europea o norteamericana en lugar de la cultura venezolana o Suramérica negra que se estableció en América, porque el discurso asimilado, no nos deja ver que somos diferente a los africanos o afro descendientes, a los europeos y salimos de vacaciones primero a Londres cuando, casi siempre, nunca hemos conocido ni siquiera al estado Aragua, Miranda, Vargas, Zulia, Golfo de Cariaco, etc., que es de donde, quizás, hayan venido nuestros familiares y nuestros ancestros; así como no conocemos y negamos una lista de respetables grandes escritores como José Marcial Guedez, Gricelda Rada, Jesús Escobar, Juan Pablo Sojo, Brunilde Palacios, Indabel Palacios Rivas, marcos Antonio Palacios Rivas, Juan Veroes, artistas de la talla de Alirio Palacios, Ismer Mota, Pedro García Guapacha y muchos otros que se nos escapan de la mente o un decimita popular como Edmundo Castillo (llamado generosamente en San Agustín como “Mundo”), julio cesar Palacios, Neguel Machado, Sorangel Ramos, Cruz María Gonopoi, Chupa Caña de Curiepe, Arnoldo Barroso, Aureliano Huice, Celsa Duarte, El Mocho Burguillo, El Maestro Inocencio Caraballo, Purroy, Sin Dejar De Mencionar A Los Cultores Archiconocidos Como Chupa Caña, Erasmo Llasmoza, Felix Pedrique y a la vez, no conseguimos nombrar ni siquiera uno o una que sea mujer o hombre que se caracteriza por poseer un piel negra, porque somos nosotros mismos (venezolanos y venezolana de piel oscura que nos auto negamos) y no nos damos cuenta, que el discurso a través de las imágenes y símbolos, no nos deja pensar y no hace olvidar nuestros propios referentes…, puesto que el primer referente que nos llega a la mente, cuando entablamos cualquier díalogo es el uno que tiene que ver con el aporte europeo y Norteamérica (sea negro, afrodescediente o blanco) y por ello, los afrodescendientes en Venezuela…, por el mero hecho del color de su piel, no ven como un elogio en lugar de una ofensa, que se les llame “Negros o Negra”, o en la jerga que a veces crean los venezolanos y venezolanas “negritos o negritas”, porque tales términos a pelativo forma parte de la producción histórica y literaria del país, por ejemplo, cuando el decimista Aureliano Huice capta con su pluma este prejuicio racial y lo lanza con una reflexión profunda en el que deja ver su preocupación por la manera como son tratados los negros y negras, porque los prejuicios y actitudes quedaron, así como también los estereotipos, y producto de ello también surgió la condición endoracial, es decir la actitud o posición de negarse uno mismo por la condición de ser negro, por el color de la piel, burlándose de esta manera :

    “Yo le pregunto a la ciencia, y a todo los trovadores…, si se distinguen colores, cuando muere la existencia, y el Dios de la providencia, dejó escrito en su relato, colores y desacatos, no figuran en la historia entramos todos a la gloria, catires, negros y mulatos”
    Para ser reafirmado más adelante por el decimita barloventeño Cruz Ávila, quien en un tono burlón, se hace sentir ante la audiencia, al poner por delante el nivel de conciencia de su negrura, la cual eleva, hace con sentimiento y honor…,
    “Yo no estoy acomplejado, por no tener piel blanca, porque en una Iglesia Santa, un día fui bautizado, y al morir seré enterrado, al lado del gran señor, tendremos el mismo hedor, se pudrirá nuestra carne, pero…, ya no podrá odiarme, porque negro es mi color”
    Decima a la Cruz de Mayo de Brunilde Palacios, donde reafirma su posición por visibilizar su piel negra y hacer transparente lo que es…,
    “No quisiera contestar, sin ser buen entendedor y ante este velorio sagrado, me arrodillo y le pido perdón, porque me niego a ser parte de los que callan, temen y lloran, porque me acepto, negro…, rotundamente hermoso, porque soy como soy y ante ti, soy…, negro de corazón”
    Pudiéramos decir que históricamente, unos de los temas pocos difundidos y abordados por los decimitas en su oratoria y cantos al Velorio de Cruz de mayo es el tema del racismo, después de tantas décadas de lucha contra sus diferentes formas sutiles y frontales, pero también con el vacilón y la burla, en el que vemos a los afro descendiente poseer poca creatividad, puesto que este prejuicio viene siendo generado con más fuerza en Venezuela a partir del 2001 (con la Conferencia en Durban, Sudáfrica) y la entrada a Venezuela del término afro descendiente que viene racionalizando y creando actitudes denigrantes contra los descendientes de la historia negra y por ende de sus referentes históricos, para justificar ideológicamente y simbólicamente que lo “afro descendiente es una identidad y lo negro es un color” y en el que podemos ver…, que. Apelativos y frases, no ha podido calar en la idiosincrasia de los venezolanos, aunque los afros en Venezuela han utilizado todos los medios público para imponer el eufemismo de “afro descendiente”
    Antes de que salten los defensores de cosas como “¿cuál es el problema en conocer y admirar a artistas blancos y querer libremente alisarse el pelo?”, les contesto: ningún problema. Principalmente si su pregunta es planteada así, tipo pregunta trampa ridiculizando la complejidad de los actos.

    El problema es cuando solo se conoce y se tiene como referencia a personas que, física e históricamente, no se asemejan nada a lo que uno es originalmente. El problemón está en que, además de no tener referentes negros, cuando alguno se “filtra”, se le blanquea. Más problemático es cuando, sin libre elección, se echa un bote de crema química en el pelo de una niña de 4 años “por su bien”, con el fin de alisarse y que, rebuscando un poco en las noticias actuales, se encuentra el dato de que el pelo natural de las personas negras está prohibido en diversos colegios del mundo. Lo duro es ver que la industria de la cosmética que nunca dio visibilidad a la estética negra, ni con productos específicos ni mismísimamente con modelos, ahora se forra vendiendo cremas que blanquean la piel a esas mismas personas negras cuya existencia fue y es sumariamente ignorada. Para finalizar, pero no que sea el fin de los problemas sino del texto, otra respuesta está en que, antes incluso de entrar en la pubertad, una chica negra se crea que es “naturalmente sexy” y crezca con ese imaginario, sin embargo, a la hora de imaginar a una profesional de éxito, no le viene a la mente la imagen de una mujer negra sino blanca, o de un hombre. La verdad es que solo con ejemplos para responder a los defensores del “¿cuál es el problema?” podría hacerme una tendinitis de tanto escribir.

    La gran cantautora brasileña Elza Soares ya denunciaba a gritos en sus canciones que “la carne más barata del mercado es la carne negra”. Yo, si me permiten, voy más allá y me temo que, sin conciencia, sin lucha, sin representatividad, sin cambios sistemáticos y reparación histórica la carne negra se convertirá, poco a poco, en un cacho de cualquier cosa blanqueada, teñida, des caracterizada, sin lengua y sin lenguaje, sin voz, sin saber para adónde va porque no sabe o no se acuerda ni desde dónde vino, sin rumbo y sin rombo que la recuerde, que la haga saber que es más que carne, es sangre que circula, es melanina, es ancestralita, fuerza y reivindicación, es ser y es humana.

    Definitivamente en el contexto de la despersonalización y la privatización de la creación y producción intelectual, es transgresor y necesario escribir sobre nosotros y nosotras, sobre los que nos preocupa, nos emociona, nos alegra, angustia, genera miedos. Permitirnos compartir ideas acerca de nuestras realidades y esperanzas, así como “romper con la tiranía del silencio y de la oscuridad”, es hoy necesario para considerar los horizontes de presentes y futuros, la transformación de las realidades y la consecución de mundos más justos, donde los negros y negras se hagan transparente y sean considerada como una cultura diferente a la africana, con sus rasgos propios que la definen como compleja.
    Creemos que la vida y la muerte, parecen dos cosas opuestas, pero es posible morir en vida sin darse cuenta. Yo creo que se muere cuando se pierde el amor y el sentido del vivir, cuando se desdibuja el amor propio, cuando le entregamos nuestros sueños y esperanzas, a una empresa, a la familia, a la iglesia, al esposo, o a los lineamientos de un ejercicio de vida que deben conducir exclusivamente al ascenso social, a la vida impecable, a la carrera por la familia perfecta, lo que parecería ser la indiscutible vía hacia la felicidad.
    No sé cuantas mujeres/madres se identifiquen con lo que digo, yo me canse del peso, de aquella idea, que las madres y esposas no decepcionamos y nos pasamos la vida entera “entregando nuestro amor incondicional”. Y ahí necesite decepcionar, necesite gritarle al mundo que mi amor no era incondicional, que no podía más con la demanda sistemática de entrega y olvido de mi misma. Necesite, recuperar mi rumbo, mis sueños, necesite conectarme con lo más profundo de mis deseos, necesite si, ser la mala mujer, la puta, la innombrable.
    Y entonces, recupere el sentido de mi vida, lo que significo volver a vivir, recuperar el amor por quien soy, recuperar desde la profundidad de mi ser, mis sueños y anhelos, ir rompiendo el miedo a ser lo que quería y quiero ser, asumiendo los costos sociales y lo que en general implica hacerse cargo de la vida propia.
    Pienso, que en nuestros mundos, tanto hombres como mujeres que nos caracterizamo por poseer una piel oscura o negra, sufrimos la tiranía del silencio. Sufrimos la imposibilidad de hacernos transparentes, de encontrarnos con nosotros mismo, puesto que son muy pocos los espacios en lo que son posibles estos encuentros, sin contar con el incontrolable miedo a la soledad, a que te pechen, te echen a un lado, que te digan que eres color, que te ofendan, al solitario encuentro de los propios latidos y sensaciones. Sin embargo, esta tiranía del silencio y de la oscuridad, ha sido más visible en las mujeres que en los hombres, porque es inconcebible que todos los cambios que se han venido dando a través de la Revolución Bolivariana, este pequeño grupo que solamente representan el 0.7 del total de la población venezolana peche de manera negrofóbica y le diga a la mayoría de color oscuro que “son un color” y es más duro, cuando vemos que en el Estado Bolivariano no hay una Institución que discrimine este tipo de conducta y por otro lado, donde los negros y negras puedan accionar su representación, a pesar que el reconocimiento se ha hecho importante, porque hemos contado con la buena de llevar y reconocer ante el Panteón Nacional a nuestros epónimos negros
    Tenemos que politizarnos, porque ello implica dejar de escondernos, hablar y escribir, sobre tópicos que eran intocables en Venezuela…, es conversar sobre los miedos, las frustraciones, la vida cotidiana, este tipo de discriminación por el color, sobre la negrofobia y como los afro descendientes intentan imponer la condición endoracial, y como debemos actual para romper el silencio y construir el surgimiento de un mundo mejor y transfórmanos en el nuevo sujeto político, activo y luchador de nuestra nueva emancipación.
    Es reconocer la fuente de nuestros miedos más profundos, el miedo a la censura, al señalamiento, a la dolorosa crítica; permitir la emergencia de la polifonía de nuestras voces y visibilizar nuestras realidades, las distintas formas de exclusiones que nos atraviesan, de clase, raza, sexualidad, simbólica, etc.…., es luchar por hacer transparente nuestra existencia plena, en términos materiales, espirituales, culturales, simbólicos y políticos. Es decirle al mundo que existimos, porque tal reconocimiento, Implica conversar ampliamente a cerca de nuestras problemáticas y que ya está bueno que los afro descendiente nos sigan ofendiendo, discriminando con actitudes negrofóbicas y actitudes endoraciales que implican distintas formas de post dominación/explotación, puesto que tales actitudes generan en nosotros y nosotras venezolanos de piel negras, un sin fin de frustraciones, angustias y soledades, propias de las exigencias del mundo contemporáneo y que se están tratando de imponer a través de otros rasgos para usurpar países que no han logrado un desarrollo tecnológico…, pero que son ricos en recursos naturales como el agua..

    Por tales razones debemos entender para cuestionar, necesitamos apropiarnos de nuestros referentes negros en América, conversar todos nuestros miedos, reconocernos como humanos, puerto que tenemos que comprender que necesitamos romper ese miedo a reconocer nuestras frustraciones, nuestros miedos, lo que nos quieren imponer por reconocernos como venezolano y venezolana de piel oscura…, puesto que necesitamos conectarnos con esa voz profunda, que a veces grita pero que en ocasiones somos incapaces de oír, necesitamos reconocer esas voces colectivas, para gritar y actuar juntos y juntas…, necesitamos romper con el control de nuestros cuerpos, al direccionamiento de nuestras vidas, la perdida y el desdibujamiento de nuestras voces.. ¡Rompamos la tiranía del silencio

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